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“Prison of Women” (Presó de dones), per Tomasa Cuevas

En un artículo de 2019 reseñamos el libro de Tomasa Cuevas Cárcel de Mujeres 1939-1945. Mencionamos que había sido publicado en inglés en 1998 con el título Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975 (State University of New York Press, 1998). Nos equivocamos, pues Prison of Women es un libro diferente a cualquiera de los libros de Tomasa Cuevas publicados en español.

Hoy, con motivo del 23 de abril, Día del Libro y Diada de Sant Jordi en Catalunya, publicamos este artículo para llamar la atención sobre un libro que probablemente será desconocido para nuestros lectores, y para destacar la notable vida y obra de Tomasa Cuevas (1917–2007) y de algunas de sus compañeras de prisión cuyas historias también se relatan.

Mary E. Giles, historiadora de Estados Unidos y autora de varios libros sobre la Inquisición en España tradujo Cárcel de Mujeres 1939-1945 al inglés. En una introducción explica cómo, por casualidad, en 1989, encontró el libro en una librería madrileña. Cinco años después, a través de una amistad en común, acordó encontrarse con la autora y pasaron tres días juntas seleccionando y organizando material de las tres publicaciones españolas de Cuevas.

Prison of Women es el resultado de ese trabajo. Es a la vez una autobiografía de Cuevas y un retrato de aspectos de la dictadura en gran parte olvidados en España. Aunque la propia historia de Cuevas determina la estructura del libro, once de los veintitrés capítulos son extractos de entrevistas que grabó a finales de la década de 1970 con algunas de las mujeres a quienes había conocido en la cárcel.

Cuevas creció en Guadalajara y comenzó a trabajar a los nueve años en un taller de géneros de punto. A los diecisiete años era miembro del Partido Comunista de España. Pasó la Guerra Civil en una variedad de trabajos, algunos en hospitales. Al final de la guerra fue detenida tras ser reconocida y denunciada por un vecino de Guadalajara al ir a tomar un tren con destino a Madrid. En un consejo de guerra colectivo se la sentenció a treinta años de prisión y ahí comenzó su recorrido por el mundo de pesadilla del sistema penitenciario del régimen franquista. Su condena se redujo posteriormente a veinte años y en 1944 fue puesta en libertad condicional y obligada a vivir en Barcelona. Nuevamente arrestada en 1945 por reiniciar su actividad en el Partido Comunista, fue liberada en 1946 y vivió bajo nombres falsos hasta 1953, cuando escapó para vivir en Francia. En 1961, tras la detención en España de su marido, también militante del Partido Comunista, se le permitió volver a vivir en Barcelona.

Uno de los aspectos sobresalientes del libro de Cuevas es su retrato de la solidaridad mostrada entre las presas: la ayuda a las mujeres mayores y a las de mayor riesgo, el reparto de los paquetes de comida recibidos de los familiares, el apoyo a aquellas en espera de juicio y las actividades organizadas en la prisión para mantener la moral. En una prisión, por ejemplo, las reclusas más jóvenes jugaban cada noche a simular un juicio contra Franco, echando a suertes quién debía asumir el odiado papel del dictador.

Cuevas fue enviada a siete cárceles diferentes. En las cárceles de mujeres de Madrid y Barcelona, las presas se beneficiaban de visitantes que estaban en contacto con la red clandestina de apoyo a las presas del Partido Comunista. La mayoría de las cárceles fuera de Madrid y Barcelona estaban en conventos, donde –con una excepción–, parece que las monjas eran más duras con las presas que los guardias. La peor prisión fue la del pequeño pueblo vasco de Amorebieta, que las presas llamaban “el cementerio de las vivas”. Cuevas fue una de las 450 mujeres que llegaron una noche de 1942 a la ya abarrotada cárcel después de un viaje de un día en tren desde Santander. Así describe la escena a la mañana siguiente:

“Por la mañana pudimos ver los rostros de las mujeres en Amorebieta. Tenían la piel tan amarilla que parecían pertenecer a otra raza. Era obvio que se estaban consumiendo… La prisión era un infierno. Parecía como si las mujeres de Santander hubiésemos comido de restaurante todos los días”

Prison of Women, p. 86

En pleno invierno de 1940, se había enviado a Cuevas y otras 350 mujeres desde Madrid hasta la localidad vasca de Durango en un tren de carga (primero tuvieron que limpiarlo, ya que se había utilizado para transportar animales). Después de viajar durante tres días llegaron al pequeño pueblo de Zumárraga, donde tuvieron que esperar durante la noche para cambiar de tren:

“Hacía mucho frío, e incluso antes de llegar a Zumárraga veíamos el suelo todo blanco de nieve … Cuando el pueblo se enteró de que había presas políticas en la estación, mucha gente se apresuró a venir a vernos e incluso a traernos cosas.”

Prison of Women, p. 51

“Todos los días llegaban nuevos grupos [de presas] a Durango … No había suficientes cárceles en toda España para tantas presas. Por eso, conventos como el de Durango se convirtieron en cárceles. Al final se alojó a más de dos mil mujeres en el convento reconvertido en cárcel de Durango junto a decenas y decenas de niños y niñas de edades que iban desde unos pocos meses –algunos habían nacido en la cárcel– hasta los tres y cuatro años”

Prison of Women, p. 52

Según su relato, cuando la población de Durango lo supo, se organizaron para proporcionar hogares a los menores de dos años hasta que sus familiares pudieran recogerlos. Recuerda que cuando la prisión se cerró, un año después, y los prisioneros fueron enviados a otro lugar, muchos lugareños se reunieron en la estación de tren para llevarles comida para el viaje. Quizás valga la pena recordar el nivel de represión en España en ese momento para valorar tales demostraciones de coraje y apoyo a las presas políticas: tan solo cuatro años antes, en abril de 1937, aviones de la Legión Cóndor alemana habían destruido Durango en un ataque muy similar al llevado a cabo en Guernica.

En las entrevistas a las compañeras de prisión se cuentan las historias de mujeres igualmente excepcionales y de la dureza de sus vidas. Entre ellas, las de Nieves Waldemer Santisteban, que dio a luz en la cárcel de Guadalajara; Rosario Sánchez Mora, que había ayudado a ensamblar toscas bombas usando dinamita durante la Guerra Civil y que perdió una mano en el proceso; Esperanza Martínez, detenida tras pasar un tiempo en la montaña con la guerrilla que combatió la dictadura en la década de 1940; y María del Carmen Cuesta , que era menor de edad cuando fue sentenciada a los quince años por pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas, ala del Partido Comunista. También están las historias de tres mujeres: Victoria Pujolar, Adelaida Abarca and Angelita Ramos – que escaparon de la prisión de Les Corts en Barcelona y cruzaron la frontera hacia Francia.

Las historias de vida que se describen en este libro no son típicas de todas las mujeres que estuvieron en prisión durante los años de posguerra. Muchas de las entrevistadas por Cuevas habían sido miembros del Partido Comunista, y la propia Cuevas continuó activa en el partido y en la resistencia a la dictadura hasta después de la muerte de Franco en 1975. Sin embargo, su retrato de un aspecto a menudo olvidado de la dictadura franquista y de algunas de las vidas extraordinarias de mujeres que sobrevivieron a la represión de la posguerra, Prison of Women merece ser más conocido y, quizás incluso, ser traducido como tal al español.

Puede leer parte del libro en inglés aquí

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Els devots i els desplaçats: Una nova història de les Brigades Internacionals

Durante la Guerra Civil miles de personas de otros países se ofrecieron como voluntarias para luchar por la República Española contra los insurgentes liderados por el general Franco. La mayoría de ellos se unieron a las Brigadas Internacionales. Se solía reclutar a los voluntarios a través de los partidos comunistas de sus propios países. Viajaban a España cruzando la frontera francesa, a menudo ilegalmente, o en barco desde Marsella. Hubo alrededor de 35.000 voluntarios en total, aunque menos de la mitad participaron simultáneamente en la contienda. Los reclutas procedían de muchos países, destacando en número los procedentes de Francia, Polonia, Italia, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido, Yugoslavia y Checoslovaquia. Aunque una pequeña minoría eran escritores, artistas e intelectuales, la mayoría era de clase trabajadora. La mayor parte tenía poca formación o experiencia militar y, a su llegada a España, fueron enviados a Albacete para su formación. Lucharon en la mayoría de las principales batallas de la Guerra Civil. El 8 de febrero de 1939, cuando Cataluña fue ocupada por las fuerzas de Franco, las últimas unidades de las Brigadas cruzaron la frontera española hacia Francia. Con motivo de este aniversario, reseñamos el libro Las Brigadas Internacionales: Fascismo, libertad y la guerra civil española, por Giles Tremlett  (Editorial Debate, 2020), publicado el pasado mes de octubre en inglés y español. 

Aparte de las memorias de ex brigadistas, ha habido muchas publicaciones sobre las Brigadas Internacionales. La mayoría se ha centrado en voluntarios de países concretos o, en algunos casos, en los de ciudades concretas. Lo que distingue a este volumen de Giles Tremlett, ex corresponsal de The Guardian en Madrid, es que intenta abarcar a todos los brigadistas, independientemente de sus países de origen. En este sentido, es “internacional” pero, a diferencia de los relatos anteriores de este tipo, se ha beneficiado de la apertura de los Archivos Estatales de Rusia, utilizados ampliamente por el autor junto con archivos de otros lugares, incluidos los de Polonia, Países Bajos, España, Reino Unido y Estados Unidos. 

El libro está organizado cronológicamente en una serie de episodios con un tiempo específico, pero muchos de estos episodios se utilizan para explorar temas y problemas más amplios. Aunque las Brigadas se crearon formalmente en otoño de 1936, Tremlett inicia su relato con voluntarios anteriores. La mayoría estaban en Barcelona en el momento del golpe militar de julio de 1936, cuando la ciudad se preparaba para celebrar la inauguración de la “Olimpiada Popular” (organizada en protesta por las “Olimpíadas nazis” en Berlín). Entre los extranjeros que se unieron inmediatamente a las milicias para resistir frente a los sublevados hubo algunos de los deportistas. Tremlett finaliza su relato, tras la derrota militar de la República a principios de 1939, con una discusión sobre las experiencias de los voluntarios en la posguerra. 

Poster Olimpiada popular. Autor: Lewy, Fritz, 1893-1950; Contribución: Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria. Fuente: CRAI Pavelló de la República (Universitat de Barcelona)

La investigación de Tremlett en los archivos soviéticos revela que los voluntarios provenían de más países de los que se había establecido anteriormente, de sesenta y cinco de los estados soberanos independientes existentes entonces. 

Como explica en la introducción, la mayoría de los voluntarios provienen de dos categorías superpuestas de personas: “los devotos” y “los desplazados”. Los devotos eran a menudo, pero no siempre, miembros del Partido Comunista. Los líderes del partido intentaron aprobar a los voluntarios según su motivación, experiencia militar, opiniones políticas y aptitud física, y más de la mitad de los voluntarios fueron miembros del partido. 

Sin embargo, en la década de 1930, Europa albergaba a un gran número de refugiados políticos de regímenes represivos. Aunque los más recientes eran Alemania y Austria, también hubo refugiados que escaparon de la represión política y el antisemitismo en Italia, Polonia, Hungría, Yugoslavia y otros lugares. Las comunidades de refugiados más numerosas incluían a quienes habían huido de los pogromos antisemitas en el Imperio Ruso y las personas desplazadas por la Revolución Rusa o por el colapso de los Imperios austrohúngaro y alemán tras la Primera Guerra Mundial. A estos debían añadirse los inmigrantes económicos, especialmente después de la caída de Wall Street de 1929 y el inicio de la Gran Depresión.  

La importancia de tales comunidades de refugiados para el reclutamiento queda clara en el relato de Tremlett, particularmente en el caso de los voluntarios polacos. Había grandes comunidades polacas fuera de Polonia, especialmente en Francia y Bélgica. Sólo alrededor del veinte por ciento de los brigadistas polacos fueron reclutados directamente desde Polonia; el resto provenía de lugares tan lejanos como Argentina. Unos 350 voluntarios polacos llegaron de Bélgica, de los cuales 131 eran judíos. De los 1.900 voluntarios de Bélgica, 800 eran, de hecho, inmigrantes recientes en ese país. Los judíos representaron alrededor del diez por ciento de todos los voluntarios, incluidos 200 de los de Bélgica. Los voluntarios de fuera de Europa también procedían con frecuencia de comunidades de inmigrantes: la mayoría de los voluntarios ucranianos, por ejemplo, procedían de Canadá. 

¿Qué peso tuvo la contribución de las Brigadas al esfuerzo bélico general de los republicanos? Tremlett evita con razón exagerar su papel. Desempeñaron un papel crucial para evitar que las fuerzas de Franco tomaran Madrid en el invierno de 1936-37. En las batallas del Jarama en febrero de 1937 y en Guadalajara unas semanas después, ayudaron a detener los intentos de los rebeldes de rodear la capital. Fueron utilizados como tropas de choque durante la guerra y desplegados en la mayoría de las batallas clave. El personal médico extranjero, a menudo mujeres, adscrito a las Brigadas, desempeñó un papel crucial en el establecimiento y entrenamiento de los servicios médicos de las fuerzas republicanas. Sin embargo, las Brigadas siempre fueron desplegadas como parte del ejército republicano y su contribución fue limitada. No combatieron en el Frente Norte, donde el País Vasco, Santander y Asturias quedaron aislados del resto del territorio republicano. A medida que avanzaba la guerra y la República entrenaba un nuevo ejército, se redujo la importancia relativa de las Brigadas. Las cinco brigadas se volvieron cada vez menos “internacionales” a medida que sus filas aumentaron con tropas españolas y algunos de los brigadistas supervivientes fueron desplegados tras las primeras líneas, en algunos casos entrenando a reclutas españoles.  

El régimen de Franco y algunos historiadores fuera de España han retratado a las Brigadas como un ejército comunista bajo el control de Moscú. La importancia de los miembros del partido, especialmente entre los oficiales y comisarios políticos, es bien conocida. Pero cada unidad tenía su propio carácter político: Tremlett retrata el Batallón Thälmann, de habla alemana, como más influenciado por la dirección del Partido Comunista que el Batallón Garibaldi, cuya dirección reflejaba la naturaleza más diversa del antifascismo italiano. Mientras figuras como el francés André Marty y el italiano Luigi Longo desempeñaron papeles clave en la base de las Brigadas en Albacete, los “asesores” soviéticos ocuparon muchos de los principales puestos militares. Entre ellos, los más importantes no fueron rusos sino húngaros, polacos y ucranianos, que operaban bajo nombres falsos. Estos incluían al húngaro Paul Lukacs, el ucraniano Emilio Kléber y el general polaco Walter, quienes habían servido en el Ejército Rojo. 

Las Brigadas sufrieron una tasa de mortalidad muy alta: alrededor de una cuarta parte de los voluntarios del Reino Unido, Francia y Canadá murieron, y Tremlett estima las muertes totales aproximadamente en un veinte por ciento, con una alta proporción de supervivientes heridos. El motivo queda claro en el relato de Tremlett: se usó a las Brigadas como tropas de choque, especialmente en los primeros meses cuando la República se esforzaba por entrenar un ejército para reemplazar a las milicias improvisadas que habían resistido el golpe militar. Esto implicó que a menudo se arrojara a los brigadistas a la batalla con un entrenamiento mínimo y con armamento anticuado. Hasta su retirada en septiembre de 1938, continuaron involucrados en gran parte de los combates más duros, con las consiguientes bajas. Su captura por parte de los ejércitos de Franco, especialmente durante la retirada republicana en Aragón a principios de 1938, a menudo resultó en ejecución inmediata, aunque cientos sobrevivieron para utilizarse en intercambios de prisioneros después de ser sometidos a un trato brutal en San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos.   

San Pedro de Cardeña (Burgos). 22 de septiembre de 1938. Prisioneros internacionales. Ministerio del Interior / Sección técnica. Biblioteca Nacional de España. Imágenes bajo licencia CC-BY.

La retirada de las Brigadas se produjo en septiembre de 1938. Al mes siguiente se organizó un gran desfile en Barcelona, donde “La Pasionaria” (Dolores Ibarruri) les dirigió un célebre discurso de despedida. Posteriormente, los destinos de los brigadistas tomaron rumbos diferentes, como describe Tremlett en uno de los capítulos más interesantes. Algunos, como los británicos, estadounidenses, franceses y canadienses, regresaron a casa, a menudo para ser tratados con sospecha; en la década de 1950 fueron acusados ​​de “antifascismo prematuro” en los Estados Unidos. Sus antiguos camaradas de Alemania, Italia y otras dictaduras europeas fueron a menudo menos afortunados. En enero de 1939, unos 3.200 voluntarios, principalmente alemanes, italianos, polacos y otros europeos del este todavía estaban en España porque regresar a sus propios países significaba el encarcelamiento o la muerte. A medida que las fuerzas de Franco avanzaban sobre Barcelona, ​​se les pidió que regresaran al campo de batalla en un vano intento de ayudar a evitar la derrota militar.

En marzo de 1939, tras la caída de Cataluña, más de 5.700 brigadistas estaban retenidos en campos de internamiento franceses. Algunos jugarían un papel importante en la Resistencia francesa; otros serían deportados a campos nazis, donde pocos sobrevivieron. Algunos de los voluntarios polacos hicieron el viaje a través del norte de África hasta la URSS, donde Stalin reclutó un ejército polaco contra Alemania. La contribución de algunos brigadistas también fue importante en otros países, participando por ejemplo en las fuerzas partisanas que operaron en Italia y Yugoslavia, donde los cuatro ejércitos partisanos de Tito estaban dirigidos por ex brigadistas. Algunos de los europeos del este sobrevivieron para desempeñar papeles políticos importantes después de 1945, sobre todo en la República Democrática Alemana, donde seis ex brigadistas se convertirían en ministros del gobierno, mientras que otros desempeñaron funciones clave en el ejército y las fuerzas de seguridad. 

Más de ochenta años después, ¿cómo vemos a quienes se ofrecieron como voluntarios y arriesgaron sus vidas en las Brigadas Internacionales? En el pasado, muchos escritores los vieron como figuras heroicas que dejaron sus países de origen y se arriesgaron a morir para detener la propagación del fascismo. Para el régimen de Franco –y para los protagonistas de la Guerra Fría en Occidente– eran meros aventureros o un ejército invasor de marxistas bajo el control de Moscú. Tremlett logra evitar una u otra caracterización, señalando que no todos eran buenas personas y que, como en cualquier gran grupo, había cobardes y psicópatas, así como quienes estaban dispuestos a arriesgar su vida en virtud de una causa noble. Este reconocimiento de la diversidad de los brigadistas, así como la amplitud de las fuentes utilizadas, hacen de esta una historia de las Brigadas genuinamente internacional, que debe ser leída por cualquier interesado en la Guerra Civil o en la Europa de entreguerras. 

La base de datos más completa de integrantes de las Brigadas Internacionales es SIDBRINT, de la Universitat de Barcelona, que incluye información de más de 30.000 personas voluntarias. 

Giles Tremlett, Las Brigadas Internacionales: Fascismo, Libertad y la Guerra Civil Española (Editorial Debate, 2020).

SOBRE LA FOTO DE SAN PEDRO DE CARDEÑA [Nota afegida 4 març 2021]: La foto mostra presoners de guerra de les Brigades Internacionals fent la salutació feixista. Això s’exigia a tots els presoners –espanyols i no espanyols– a San Pedro i a altres camps de concentració. Segons el voluntari nord-americà Carl Geiser, que va estar empresonat a San Pedro entre l’abril de 1938 i el febrer de 1939, els brigadistes empresonats , principalment britànics i nord-americans, van acordar entre ells donar la salutació feixista per evitar les pallisses que es donaven als presos que es negaven. Afegeix que “els sargents ignoraven les salutacions descuidades sempre que no es tanqués el puny” (Carl Geiser, Presoners de la Bona Lluita , 1986, p. 129). L’obligació de fer la salutació feixista acompanyada del crit del nom del dictador, juntament amb les pallisses que s’administraven als presoners, formen part de les nombroses contravencions de la Convenció de Ginebra de 1929 sobre el tractament dels presoners de guerra per part dels militars rebels.

[Traducció: Carlos Terraga]

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FOTO DE PORTADA: Comiat de membres de la Brigada Internacional XV, possiblement el Batalló Anglès, durant la Batalla del Ebre en el camp de futbol de Marçà (Tarragona), Octubre 1938. Autoria: Concern Illustrated Daily Courier – Illustration Archive, Public domain, via Wikimedia Commons.

Massacre d’Atocha: 44 anys després

El 24 de enero de 1977 tres terroristas de extrema derecha irrumpieron pasadas las diez y media de la noche en un despacho de abogados laboralistas del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en la madrileña calle de Atocha. Abrieron fuego y asesinaron a los abogados laboralistas Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo. También mataron al estudiante de derecho Serafín Holgado y al administrativo Ángel Rodríguez Leal. Además, en el atentado fueron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz.

En un contexto de violencia política, impunidad de la extrema derecha y agitación social, la masacre se produjo como reacción al paulatino avance en derechos y libertades durante la transición a una democracia constitucional tras la muerte de Franco en noviembre de 1975. El objetivo habría sido desestabilizar el frágil gobierno de Adolfo Suárez. Pero el terrible atentado terrorista no provocó violencia, sino la unidad de la izquierda: más de cien mil personas acompañaron al cortejo fúnebre en silencio.

“Hasta siempre en la libertad por la que disteis la vida”, tituló el Mundo Obrero, órgano (y periódico) del Comité Central del Partido Comunista después del funeral. El 9 de abril de 1977, el presidente Adolfo Suárez ordenó la legalización del Partido Comunista.

Décadas más tarde podemos constatar el impacto de la masacre, y el papel relevante de otros abogados de Atocha, compañeros/as de los asesinados, en la protección de los derechos civiles en nuestra democracia. La memoria de ese asesinato perdura también en la Fundación Abogados de Atocha y en Comisiones Obreras. Ambos acaban de colaborar en la publicación de un libro que creemos importante y oportuno reseñar.

Es conocido que Manuela Carmena escapó de la masacre porque cambió la sede de su reunión. Juan José del Águila, también posteriormente magistrado, estaba convocado a esa misma reunión, como cuenta en justiciaydictadura. com.

El Tribunal de Orden Público (TOP) y su papel en la represión del tardofranquismo

El abogado laboralista y luego magistrado de lo social, hoy ya jubilado, Juan José del Águila, publicó en el año 2001 en la Editorial Planeta la que sería primera edición de un libro fundamental para conocer la represión política arbitrada a través del Tribunal de Orden Público. El libro tuvo una buena acogida entre los lectores especializados, fue presentado por el autor en varias instituciones, desde el Colegio de Abogados de Madrid, el Ateneo, el Club de Amigos de la Unesco y en el local que hoy ocupa la Fundación de Abogados de Atocha, entonces de la secretaría de Formación y Empleo de la Unión Sindical Madrid Región (USMR) de CCOO. Ese libro debió resultar incómodo para demasiada gente allí nombrada y el caso es que, pese a seguir con un buen impacto de ventas, fue retirado del mercado por la editorial y saldada y destruida la edición. Felizmente hoy el autor, tras la posibilidad de incorporar nuevos materiales judiciales al trabajo realizado, ha podido presentar una segunda edición actualizada que está ya en las librerías y de la que Enrique Lillo ha hecho una reseña, publicada anteriormente en el blog Según Antonio Baylos [Madrid, 6 Noviembre 2020] junto con este párrafo. Agradecemos a ambos su permiso para reproducirla.

COMENTARIOS AL LIBRO DE JUAN JOSÉ DEL ÁGUILA, EL TOP. LA REPRESIÓN DE LA LIBERTAD 1963-1977, 2ª edición

por Enrique Lillo Pérez

El libro ha sido editado por la Fundación Abogados de Atocha, creada por la Unión Sindical de Madrid Región CCOO, con el apoyo del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, y con el apoyo del Consejo General de la Abogacía, Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, y evidentemente CCOO Madrid.

En esta 2ª edición el prologo de la misma es realizado por la Presidenta Emérita del Tribunal Constitucional y Catedrática del Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Complutense de Madrid, Dª María Emilia Casas Baamonde.

Juan José del Águila fue abogado laboralista y penalista, e intervino habitualmente en defensa de los procesados ante el tribunal de orden público.

Es gran conocedor y estudioso de todo lo relativo a la represión y a los mecanismos e instituciones de la dictadura franquista. De los funcionarios públicos, policiales (Brigada Político Social), militares (juzgados militares especiales para la represión de la masonería y el comunismo, contra las actividades extremistas y juzgados sobre responsabilidades políticas, consejo de guerra y auditores militares y autoridades judiciales militares, como los capitanes generales de las regiones militares) y judiciales (tribunal de orden público y sus precedentes cronológicos descubiertos por la investigación de Juanjo del Águila, como son los juzgados de instrucción de febrero de 1956 y de mayo de 1957, desempeñados por jueces de 1ª instancia e instrucción de Madrid, que habían sido designados por la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, presidia por el Presidente José Castan Tobeñas, y con competencia para instruir sumarios por supuesto delitos de reunión ilegal, publicación de impresos clandestinos y de propaganda ilegal).

La lectura del libro es obligada para todo ciudadano/a que quiera conocer, como parte indispensable de nuestra memoria histórica y de la propia memoria democrática, los mecanismos institucionales utilizados por la represión franquista a través de las torturas practicadas por miembros de la brigada político social u otros funcionarios públicos o militares, y de los encarcelamientos decretados por los órganos institucionales antes descritos, así como las masivas condenas a muerte que fueron acordadas en consejos de guerra sumarísimos y sin garantías procesales ninguna.

En la actuación de aquellos órganos represivos no concurría de manera alguna los requisitos imprescindibles en cuanto a imparcialidad del órgano juzgador, derecho de defensa a través de letrado, presunción de inocencia superada solo con prueba de cargo valida y suficiente y practicada ante el órgano judicial y derecho al recurso. Requisitos imprescindibles para poder calificar la existencia de una justicia que actúa con objetividad y con imparcialidad y conforme a un principio estricto de legalidad en la tipificación de los hechos acreditados mediante prueba válida practicada en el acto de juicio oral con inmediación y defensa del acusado.

El análisis exhaustivo de Juanjo del Águila tiene un rigor histórico y jurídico insuperable. El mismo rigor con que viene realizando publicaciones en su blog personal de https://justiciaydictadura.com/  que resulta también de imprescindible consulta para entender la realidad de la represión política y de la violencia institucional en la dictadura de Franco, y para entender sus instrumentos y mecanismos, lo que constituye un deber imprescindible y necesario para recuperar una memoria histórica y democrática en España.

En el prologó de María Emilia Casas se afirma que resulta fundamental un relanzamiento del nuevo libro, que debe ocupar el lugar que debería haber ocupado la 1ª edición publicada por Editorial Planeta y con prologó de Gregorio Peces Barba.

Con esta nueva edición Juan José del Águila se ha convertido en una de las voces más autorizadas de la historiografía sobre las jurisdicciones especiales del ordenamiento de excepción de la dictadura franquista y sin lugar a dudas en la voz más autorizada sobre el tribunal de orden público. Ha realizado una gran labor de examen y publicidad de las sentencias y actuaciones del tribunal de orden público y de las muchísimas personas que fueron condenadas, encarceladas por decisión de este tribunal y de sus actuaciones, así como de las actividades realizadas por la brigada político social a través de sus atestados e informe, sin que la práctica de tortura realizada por la misma, hubieran sido nunca fiscalizadas o restringidas por el tribunal de orden público, sino totalmente legitimadas por el mismo.

El libro se detiene en el examen del caso Julián Grimau, que fue fusilado [Nota: en abril de 1963] tras un consejo de guerra sumarísimo y de nuevo sin ninguna garantía procesal, sentencia que fue confirmada por la autoridad judicial militar máxima entonces, que era el capitán general de Madrid, García Valiño, y sin que tuviera ninguna clase de recurso contra esta decisión. La resolución de condena de muerte fue confirmada expresamente por Franco y el gobierno entonces existente, negándosele el indulto reclamado desde muchas instancias internaciones e incluso por el Papa Pablo VI, y a pesar de la noble y fundada defensa que de Julián Grimau hizo el militar asignado para la defensa Alejandro Rebollo.

La detención de Julián Grimau, cualificado dirigente del Partido Comunista de España, dio lugar, no solo a su tortura, sino a muchos montajes mentirosos. Como los hechos publicados en la prensa entonces existente como el Diario ABC, que afirmaban falsamente que Julián Grimau se había intentado suicidar tirándose por la ventana de la Dirección General de Seguridad, y que este intento fue lo que provocó las múltiples lesiones y patologías que como consecuencia de la tortura tenía.

Juanjo del Águila desmenuza en su libro los detalles importantes, y además tras la lectura de las memorias políticas de Fraga Iribarne [Nota: entonces Ministro de Información y Turismo] y de otros documentos históricos, llega a la conclusión de que por iniciativa del dictador Franco y de sus más apasionados y fanáticos colaboradores se retrasó maliciosamente la publicidad del proyecto de ley del gobierno sobre la creación del Tribunal de Orden Público.

Este proyecto atribuía la competencia para enjuiciamiento de hechos que venían conociéndose por la jurisdicción militar de los consejos de guerra al citado tribunal.

Por ello se acordó silenciar el acuerdo del Consejo de Ministros sobre aprobación del citado proyecto de ley a que se consumara la ejecución y asesinato de Julián Grimau, que de esta manera se convirtió en un crimen de Estado.

Si hubiera tramitado el proyecto de ley del gobierno sobre creación del Tribunal de Orden Público en la fecha en que Fraga indicó en sus memorias políticas, el asunto de Grimau sometido a la jurisdicción militar, primero a través de la actuación del juez militar de instrucción para la represión de actividades extremistas y comunistas, Coronel Eymar, y posteriormente a través del Consejo de Guerra celebrado en la región militar de Madrid, se debería haber paralizado y haberse remitido todas las actuaciones al Tribunal de Orden Público de inminente creación y entrada en funcionamiento.

Por ello, se retrasó maliciosamente la aprobación por el gobierno de Franco de 1963 del proyecto de ley de creación y entrada en funcionamiento de Tribunal de Orden Público. Para de esta manera la condena a muerte de Julián Grimau predeterminada fuera cumplida y ejecutada.

Además de este retraso malicioso y prevaricador de la fecha en que oficialmente se aprueba el proyecto de ley antes citado, que es posterior a la fecha en que el gobierno decide realmente la aprobación del proyecto de ley, según las fuentes documentales utilizadas por Juanjo del Águila, el libro comentado desvela otros aspectos transcendentales, como la utilización de supuestos denuncias anónimas contra Julián Grimau que se formulan después de su detención y tortura ante la brigada político social de Barcelona, y que son la base para su condena, atribuyéndole supuestos hechos delictivos protagonizados durante la guerra civil.

Juanjo del Águila describe también el papel de Ruiz Jiménez, Procurador de las Cortes franquistas, en su enmienda a la totalidad contra la citada ley de creación del Tribunal de Orden Público, invocando para ello la declaración universal de derechos humanos y le encíclica de Juan XXIII (Cardenal Roncalli) “Pacem in terris”, publicada el 11 de abril de 1963.

El estudio de Juanjo del Águila realizado en esta transcendental obra penetra también en la descripción sociológica de los ciudadanos/as sometidos a enjuiciamiento y condena del Tribunal de Orden Público, con sus mecanismos habituales de prisión provisional en vez de libertad provisional y cumplimiento de la condena durante el recurso de Casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, y validación como prueba de cargo de los informes y notas de la brigada político social, olvidándose de la regla procesal de que la prueba válida para una condena penal es exclusivamente la practicada en el acto de juicio oral, y no los informes gubernativos previos.

En esta descripción sociológica se analiza los muchísimos trabajadores, obreros, sindicalistas, técnicos, profesionales y estudiantes que sufrieron la represión. Muchos de ellos no eran militantes políticos o sindicales habituales, sino personas que se había limitado a participar en reivindicaciones laborales o sociales de mejoras sobre el mínimo nivel de vida entonces existente, o que habían expresado su opinión en asambleas o habían participado en manifestaciones de protesta o de difusión escrita u oral de sus problemas.

Resulta claro por tanto, que la actuación del Tribunal de Orden Público era la de represión y castigo con la cárcel, por el ejercicio individual o colectivo de derechos fundamentales protegidos ya en los años 60 y 70 por los textos internaciones de declaración de derechos humanos, o convenios internacionales de la OIT (entre otros, el derecho a la libertad sindical, derecho a la libertad de expresión, de información, de negociación colectiva, derecho a protagonizar acciones de conflicto para conseguir mejoras).

El Tribunal de Orden Público estaba integrado por jueces profesionales y  el autor analiza el papel negativo de la cúpula judicial de la dictadura y de la fiscalía del Tribunal Supremo, en relación con estos mecanismos de represión.

Su actuación fue de convalidación y aplicación de los mismos, con lo cual no solo fueron los miembros del Tribunal de Orden Público, que muchos de ellos ascendieron durante la transición política al Tribunal Supremo, los que participaron en la represión, sino también las cúpulas de las estructuras judiciales, sobre todo de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, con el papel destacado de Adolfo de Miguel que llegó a Presidente de esa Sala, y que en 1981-82 fue el defensor del militar golpista Milans del Bosch.

Estos hechos históricos no deben ser olvidados, porque forman parte de la memoria democrática e histórica de la lucha contra la dictadura franquista, la cual gozó siempre no solo del apoyo de los mandos militares, sino de quienes controlaban las estructuras judiciales, el ministerio fiscal, y los propios aparatos policiales, especialmente la brigada político social.

Para terminar hay que señalar que a diferencia de otros países europeos, nuestro país durante los años 60 y 70 no gozó de la denominada edad de oro del derecho del trabajo y de la seguridad social, con el estado de bienestar que se fue consolidando en Europa tras la victoria en la II Guerra Mundial contra los nazis.

En nuestro país se mantuvo durante muchos años la pobreza y miseria, y no se reconocieron los derechos colectivos y humanos antes indicados durante el tiempo de la dictadura.

Lo que si se conoció fue unas actuaciones totalmente ejemplares y épicas que debe ser reivindicada hoy en día por la sociedad civil española de muchos trabajadores, sindicalistas especialmente de CCOO, estudiantes, técnicos y profesionales que se atrevieron a reclamar sus derechos y defenderlos y a reclamar la libertad y la igualdad consustanciales con la democracia. En este contexto de actuación ejemplar y épica, los entonces abogados laboralistas, entre otros Juanjo del Águila, mediante la defensa de los trabajadores en Magistratura de Trabajo y de trabajadores, sindicalistas, estudiantes y técnicos ante el Tribunal de Orden Público, tuvieron un papel que no ser olvidado y que forma parte de la memoria histórica y democrática del país.

Por ello, hay que leer este libro.

FOTO: El cortejo fúnebre de los abogados de Atocha. Madrid, 26 de enero de 1977. Autor desconocido. Public domain.

El procés de burgos de 1970

El consejo de guerra a dieciséis presuntos miembros de ETA en Burgos en diciembre de 1970 provocó manifestaciones y huelgas en España, y protestas en Europa y otros lugares. Los franquistas de línea dura del llamado bunker las utilizaron para atacar a los “modernizadores” del Opus Dei en el gobierno español y para presionar a Franco para que aplicara de nuevo la severa represión de los años de la posguerra. El juicio, en sesiones abiertas a las que asistían periodistas extranjeros, y la crisis consiguiente, socavaron una imagen que la dictadura había cultivado cuidadosamente en el exterior: la de un régimen benevolente que presidía la modernización de España. Publicamos este relato de la crisis y su trascendencia en la historia del franquismo cuando se cumple el quincuagésimo aniversario del inicio del juicio, el 3 de diciembre de 1970.

Aunque los orígenes de ETA se remontan a principios de la década de 1950, no fue hasta finales de la de 1960 cuando el grupo lanzó una serie de ataques violentos contra objetivos en las provincias vascas españolas. En relación con el Proceso de Burgos, los más importantes ocurrieron en 1968. En junio un agente de la Guardia Civil resultó muerto en un tiroteo. En agosto Melitón Manzanas, jefe de la Brigada Político-Social (la policía política del régimen) de San Sebastián-Donostia fue asesinado en la puerta de su casa en Irun. En consecuencia, en Gipuzkoa se impuso el estado de excepción y la acción policial en las provincias vascas produjo la detención masiva de sospechosos. A lo largo de 1969 y 1970 se aplicaron largas penas de prisión a los condenados en consejo de guerra en Burgos (capital de la VI Región Militar), por delitos como distribuir propaganda de ETA y asistir a reuniones ilegales.

Durante los años sesenta, el régimen franquista había intentado presentar en el exterior una imagen muy diferente a la de su brutal origen durante la Guerra Civil y la represión de la posguerra. Algunos periodistas extranjeros, como el británico George Hills, aceptaron la versión del régimen, que presentaba a Franco como un benevolente hombre de familia. El periodista estadounidense Benjamin Welles, por ejemplo, escribió que Franco llevaba “zapatos deportivos blancos y negros y un traje de verano” cuando lo entrevistó en julio de 1962 (Benjamin Welles, The Gentle Anarchy, 1965, p. 369).

El contraste con lo que estaba ocurriendo en Burgos no podía ser mayor. En la mayoría de países, los consejos de guerra estaban -y están-, restringidos al personal militar acusado de delitos militares. En España, por el contrario,  los militares sublevados habían proclamado la ley marcial en julio de 1936 y esta se impuso hasta 1948. Durante y después de la Guerra Civil, los consejos de guerra, que a menudo duraban unos minutos, dictaron duras penas, incluida la pena de muerte, a miles de personas cuya representación legal corría a cargo de oficiales del ejército [ver Los Sumarísimos]. Incluso después de superada la ley marcial, los tribunales militares continuaron en uso especialmente para las personas acusadas ​​en virtud del Decreto de 1960 sobre rebelión militar, bandidaje y terrorismo; delitos que, en otros países, eran tratados por tribunales civiles.

La tensión creció en España antes del juicio. El 22 de noviembre, los obispos de Bilbao y San Sebastián emitieron una carta pastoral conjunta declarando ilegítima toda violencia y pidiendo la conmutación de las condenas a muerte solicitadas durante la instrucción. Estallaron huelgas en todo el País Vasco y en otras partes de España. El 30 de noviembre, en una escena sin precedentes desde la Guerra Civil, manifestantes ocuparon la Plaza Catalunya de Barcelona y se enfrentaron a la policía en las Ramblas. Al día siguiente, el secuestro por parte de ETA de Eugen Beihl, cónsul honorario de Alemania Occidental en San Sebastián-Donostia, atrajo la atención de toda Europa.

En el juicio, de una semana de duración, estuvieron presentes siete periodistas españoles, cuyos relatos apoyaban al régimen, y trece corresponsales extranjeros. Entre los dieciséis acusados había dos mujeres y dos sacerdotes. Los abogados, que se ganaron la admiración de los corresponsales extranjeros por su valentía, ayudaron a los acusados ​​a desvelar los objetivos de ETA y a denunciar las torturas policiales. La fiscalía centró su caso en el asesinato de Manzanas y lo basó principalmente en confesiones obtenidas bajo tortura. Al iniciarse el interrogatorio por parte de los abogados defensores el tercer día, los acusados retiraron sus confesiones, describieron gráficamente cómo habían sido torturados y denunciaron la represión estatal a los vascos. Esto produjo la suspensión de la vista del día siguiente y, al reanudarse el juicio, se impidió a los acusados ​​hacer declaraciones generales o desviarse de las preguntas. El periodista francés Edouard de Blaye describió la reacción del último imputado, Mario Onaindia,  durante su interrogatorio:

Gritando Gora Euskadi Askatuta (‘Viva el País Vasco Libre’), el preso saltó al estrado y trató de agarrar un hacha que había entre las pruebas documentales amontonadas en el suelo. Alarmados, dos de los magistrados desenvainaron sus espadas. Uno de los policías levantó su revólver y apuntó al prisionero, pero lo bajó por temor a darles a los jueces. Onaindia, derribado e inmovilizado, quedó rápidamente indefenso. Mientras tanto, en la sala del tribunal, se produjo un gran alboroto. Los quince prisioneros, encadenados juntos, se enzarzaron en un forcejeo con los guardianes a su cargo. Una vez sometidos, empezaron a cantar a coro el viejo himno vasco Euzko gudarik gera … Desde los bancos públicos se alzaban los gritos: “¡Asesinos! ¡Viva ETA! “Edouard de Blaye, Franco and the Politics of Spain, 1976, pp. 296-7

Se pidió que la gente abandonara la sala y, cuando el juicio se reanudó a puerta cerrada, el proceso fue muy breve. Los abogados defensores se negaron a llamar a los veinticinco testigos que tenían previsto presentar. En su discurso, el fiscal pidió la pena de muerte para seis de los acusados ​​y 752 años de prisión.

Durante las tres semanas siguientes, los siete jueces consideraron su veredicto a puerta cerrada. Mientras Beihl permanecía rehén en un lugar secreto en Francia y los prisioneros esperaban el veredicto, aumentó la tensión en toda España. El 12 de diciembre, trescientas personalidades de la cultura catalana se encerraron en la abadía de Montserrat, emitieron un manifiesto de protesta, y marcharon el 14 de diciembre para evitar que se asaltara la abadía. El Vaticano y varios gobiernos europeos pidieron clemencia.

Los franquistas de línea dura también reaccionaron. El 14 de diciembre, tras una reunión de altos mandos del ejército, una delegación de cuatro capitanes generales visitó a Franco en El Pardo para expresar la preocupación de los militares respecto a la situación. Horas más tarde se suspendió el habeas corpus, permitiendo la detención indefinida de los presos. En un contexto de reuniones de protesta en toda Europa, el 16 de diciembre se organizó una gran manifestación franquista en la Plaza de Oriente de Madrid, y se trasladó a trabajadores rurales desde distintos lugares en autobús a la ciudad para el evento. Durante los días siguientes, se produjeron manifestaciones similares a favor del régimen en otras ciudades importantes. El espectáculo de grandes multitudes dando saludos fascistas y cantando el Cara el Sol (himno falangista), en escenas que recuerdan a la Italia fascista y la Alemania nazi, no hicieron más que contribuir al impacto del proceso en Europa occidental. La semana del 28 de diciembre, el no-do, que se proyectaba en todos los cines españoles antes de la película, mostró imágenes de esas multitudes en Madrid [ver ese no-do aquí].

El día de Navidad, sin conocerse la decisión de los jueces, ETA liberó a Eugen Biehl. Tres días después, finalmente, se anunció el veredicto: uno de los dieciséis acusados ​​fue absuelto, tres recibieron dos condenas a muerte cada uno; otros tres fueron condenados a muerte y, entre todos ellos acumularon un total de más de 500 años de prisión. Después de una reunión de gabinete dos días después, Franco anunció su decisión de conmutar las penas de muerte.

La crisis marcó un punto de inflexión en lo que más tarde supondría la desintegración del régimen franquista ya que, ante la inminente muerte del dictador, el búnker aunó fuerzas contra los partidarios de la “modernización”. Como ha escrito Paul Preston, “la torpeza del régimen había unido a la oposición como nunca antes; la Iglesia era profundamente crítica y los franquistas más progresistas estaban empezando a abandonar lo que veían como un barco que se hunde. ”(Preston, Franco, 1993, p. 754). El juicio fue también un episodio desastroso de relaciones públicas pues recordó a la gente y a los gobiernos de toda Europa occidental y América los orígenes de la dictadura y su crónico carácter represivo y violento [Ver aquí videos de archivo de las manifestaciones en Londres y en París].

Los quince presos condenados fueron liberados en virtud de la Ley de Amnistía de 1977. Tres de los condenados a muerte jugarían más tarde un papel importante en la política española. Entre 1993 y 2000 Mario Onaindia fue senador por Euskadiko Ezkerra, después de ser diputado en el Parlamento vasco, donde también lo fueron Eduardo Uriarte y Jokin Goristidi; Uriarte entre 1980 y 1988 por Euskadiko Ezkerra y Goristidi entre 1980 y 1994 por Herri Batasuna. Además, Itziar Aizpurua, condenada a quince años de prisión, representó a Herri Batasuna en el Parlamento vasco de 1982 a 1986 y de 1994 a 1998, y en el Congreso entre 1986 y 1993.
Tres de los abogados defensores también tuvieron carreras parlamentarias después de la muerte de Franco. Gregorio Peces Barba, fue diputado socialista desde 1977 y presidente del Congreso de los Diputados entre 1982 y 1986, además de miembro de la Ponencia constitucional a la que se encargó la elaboración del texto de la Constitución española de 1978. Juan María Bandrés representó a Euskadiko Ezkerra como senador entre 1977 y 1979 y luego estuvo en el Congreso entre 1979 y 1989. Josep Solé Barberà fue también diputado en el Congreso por el Partido Comunista entre 1979 y 1982.

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Imagen: El Diario de Burgos. Biblioteca Virtual de Castilla y León.

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Barcelona: 800 dies sota les bombes

10 de noviembre, martes – A las diez y cuarto de la noche cundió cierta alarma en la ciudad, efecto de haberse percibido el eco de unos cañonazos al parecer lejanos. Se dijo oficialmente que un guardacostas había disparado once cañonazos sobre un sospechoso que navegaba con las luces apagadas.

L’any, 1936. La ciutat: Barcelona. L’autor: el periodista Tomás Caballé i Clos al seu llibre Barcelona roja. Dietario de la revolución (julio 1936 – enero 1939). És un extracte de la crònica del primer intent de bombardeig de la ciutat, confirmat també pel dietari d’un mariner del vaixell Canarias; tot citat per Joan Villarroya a Els bombardeigs de Barcelona durant la Guerra Civil (1936-1939) [PAMSA,1999]

El mapa interactiu

Coincidint amb el 79è aniversari del primer bombardeig aeri nocturn a la ciutat de Barcelona, el laboratori de dades BTVDatalab de Barcelona Televisió va crear el 2016 un mapa interactiu que dissecciona les dades disponibles sobre bombes, refugis i víctimes a la ciutat.  Innovation and Human Rights recull i manté online aquest treball des de 2017. Fa 84 anys d’aquest primer intent de bombardeig a Barcelona, i volem recordar-ho.

El mapa interactiu ens permet visualitzar les dades en tres nivells: sobre un mapa de l’època, extret de l’Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona i elaborat per Vicenç Martorell al 1930, sobre el plànol de la Barcelona actual i sobre la imatge satèl·lit de la ciutat. 

A més de localitzar els més de 500 punts concrets on van produir-se els bombardejos, perpetrats principalment per l’Aviazione Legionaria italiana sota el comandament de les tropes sublevades, el mapa permet visualitzar la ubicació dels principals refugis antiaeris construïts a la ciutat de Barcelona per la Junta de Defensa Passiva i el veïnat.

Per a la ubicació dels bombardeigs, es va partir de les dades del llibre Perill de bombardeig, de Santiago i Elisenda Albertí, utilitzant la documentació de la Junta de Defensa Passiva conservada a l’Arxiu Municipal Contemporani de Barcelona.

Pel que fa als refugis antiaeris, s’hi van afegir els 1.354 catalogats per l’Ajuntament de Barcelona a la seva Carta Arqueològica de la ciutat.  Clica al titol per accedir al mapa interactiu.

El video resum

Un resum de tres minuts reprodueix de forma audiovisual i cronològicament els 19 bombardeigs més mortífers de la Guerra Civil, donant visibilitat al número de víctimes, que gràcies a l’exhaustiva recerca d’historiadors com Joan Vilarroya podem comptabilitzar en 2.404. D’elles 2.071 s’han pogut identificar amb noms i cognoms, i estan inclosos en la base de dades centralitzada de la Guerra Civil i el franquisme.  Clica al titol per accedir al video resum [per veure les imatges, des d’un ordinador, no des del mòbil!]

El webdoc

Barcelona: 800 dies sota les bombes” és un webdoc que aprofundeix en la memòria de les víctimes i el cost humà de la Guerra Civil a la ciutat. Actualment està disponible només en italià. Podeu accedir-hi clicant al titol.

Les seccions inclouen: Històries de vida de set víctimes, El primer bombardeig naval, Els primers bombardeigs aeris, Els pitjors bombardeigs (al març de 1938), L’Aviazione legionaria italiana i La Defensa antiaeria entre d’altres. Podeu accedir-hi clicant al titol.

FOTO: Bombardeig aeri de Barcelona el 17 de març de 1938, vist des d’un bombarder italià. Public domain.

La duquessa defensora de la República

Durant la Guerra Civil, la República Espanyola va rebre el suport de moltes persones d’altres països. Probablement, un dels seus defensors més inesperats va ser la duquessa d’Atholl, aristòcrata i diputada del parlament britànic. Per a commemorar el 60 aniversari de la seva mort, el 21 d’octubre de 1960, publiquem aquest article, que destaca el suport de la duquessa a la República i il·lustra l’ampli suport que la República va rebre arreu del món.

Nascuda a una família aristocràtica escocesa el 1874, Katharine Marjory Ramsay es va convertir en duquessa d’Atholl el 1917 quan el seu espòs va heretar el ducat. S’havia format com a pianista al Royal College of Music de Londres en la seva joventut però, després del seu matrimoni, es va dedicar al servei públic. Abans de 1914, va ser membre d’un comitè que va examinar els problemes de la prestació de serveis de salut a les Highlands i a les illes d’Escòcia, escassament poblades. Durant la Primera Guerra Mundial va ajudar a organitzar els serveis d’infermeria per a l’exèrcit britànic.

El 1923 va ser escollida per al parlament com a diputada conservadora per Kinross & West Perthshire, el districte electoral escocès al qual pertanyia Blair Atholl, la propietat familiar, en un escó que anteriorment havia ocupat el seu espòs. Va ascendir ràpidament. De 1924 a 1929 va ser ministra d’Educació, sent la segona dona a ocupar el càrrec de ministra al govern britànic. Hi ha una mica d’ironia en això: les dones podien votar des de 1918, però abans de 1914 la duquessa s’havia oposat obertament al sufragi femení, argumentant que les dones encara no tenien l’educació suficient.

A finals de la dècada de 1920, va centrar la seva atenció en els problemes internacionals. Va donar suport a una campanya per a prevenir la mutilació genital femenina en les colònies britàniques d’Àfrica Oriental i es va preocupar pels esdeveniments a l’URSS: el seu llibre The Conscription of A People (1931) va treure a la llum i va denunciar les pràctiques soviètiques de treball forçat. Malgrat la seva hostilitat cap a l’URSS, després de llegir Mein Kampf de Hitler, va decidir que l’Alemanya nazi era una amenaça fins i tot major per a la pau europea. Això va marcar el seu suport a la República espanyola després del fracàs de l’intent de cop d’estat el juliol de 1936.

En les seves memòries, Men and Politics, publicades el 1941, el periodista estatunidenc Louis Fischer va valorar la contribució de la duquessa a la campanya britànica en suport de la República amb les següents paraules:

“Amb un vestit de seda negre passat de moda, que li arribava fins a la punta de les sabates, a les reunions sobre Espanya, s’asseia a la tarima amb comunistes, socialistes d’esquerra, treballadors i brigadistes internacionals discapacitats per a reclamar ajuda per als republicans. Interrogava a tots els que havien estat a Espanya, parava atenció a les seves paraules i n’anotava moltes en un llibre, replet de la seva lletra il·legible “.

Men and Politics, págs. 440-441

Es va convertir en presidenta del Joint National Committee for Spanish Relief (NJC), creat el novembre de 1936 per a coordinar el treball dels innombrables grups establerts a Gran Bretanya per a proporcionar ajuda humanitària a la República. Com a presidenta, va treballar amb persones d’orígens diversos i amb opinions polítiques molt diferents a la seva, incloses Ellen Wilkinson i Leah Manning, totes dues membres esquerranes del Partit Laborista, i Isabel Brown, una membre prominent del partit comunista britànic. A l’abril de 1937, una delegació parlamentària d’Atholl, Wilkinson i la diputada independent Eleanor Rathbone va visitar Barcelona, ​​València i Madrid. A València van conèixer a soldats italians que havien estat fets presoners durant la Batalla de Guadalajara (març de 1937) per ser membres de l’exèrcit de Franco. Madrid estava sota un intens bombardeig artiller però les van portar a presenciar els combats a la Casa del Camp. Poc després del seu retorn, la duquessa d’Atholl es va convertir en presidenta del Comitè per als Nens Bascos (Basque Children’s Committee), que va organitzar l’evacuació de gairebé 4.000 nens i nenes des de Bilbao per a allotjar-los a Gran Bretanya, tal com expliquem a Expedició a Anglaterra: Nens i nenes bascos a Anglaterra.

El seu suport a la República va fer que els periòdics de dretes de Gran Bretanya la bategessin com la “Duquessa Roja“, malgrat ser una figura molt conservadora i una forta defensora de l’Imperi Britànic. El 1935 havia dimitit temporalment del partit Conservador al parlament en protesta per la legislació per a introduir l’autogovern local a l’Índia, colònia britànica llavors, ja que temia que això conduís a la seva independència. Louis Fischer, a qui va convidar a prendre el te a la Cambra dels Comuns el 1937, va arribar a la conclusió que “no és una radical” (Men and Politics, pàgina 440).

El seu suport a la República la va motivar a escriure un llibre sobre la Guerra Civil, Searchlight on Spain, que es va publicar en rústica el juny de 1938, venent més de 100.000 exemplars en un mes. En contrast, uns mesos abans, l’ara famós Homenatge a Catalunya de George Orwell va vendre menys de mil còpies quan es va publicar. Orwell va fer una ressenya de Searchlight on Spain per a la revista Time and Tide el juliol de 1938 i la va descriure com “una breu història popular de la guerra espanyola” que estava “escrita de manera simple i ben documentada” (Orwell in Spain, 2001, pàgina 304 de l’edició anglesa). [Nota de la T: existeixen dues edicions espanyoles, Austral i Tusquets].

Searchlight on Spain inclou un capítol sobre la “Espanya insurgent” que, va admetre, no havia pogut visitar. Basant els seus comentaris “en llibres d’uns altres que l’havien visitat” (Searchlight on Spain, pàgina xi), va destacar la repressió generalitzada i la negativa de l’autoritat insurgent a permetre reportatges independents. Al seu últim capítol va concloure:

“Si Barcelona, ​​València i Madrid cauen en mans dels insurgents, probablement seran indescriptibles les barbaritats que es perpetraran. Si s’aixafa als republicans espanyols, significarà la fi de la llibertat, la justícia i la cultura, i l’extermini sense pietat de tots els qui les hi atorguen importància”.

Searchlight on Spain, pàg. 316

També advertí dels perills d’una victòria insurgent en el cas d’una guerra europea més àmplia que, el 1938, semblava cada vegada més probable. Assenyalà que França estaria envoltada per tres potències hostils (Alemanya, Itàlia i Espanya), i destacà el perill que això suposaria per a Gran Bretanya. També va assenyalar -amb gran encert, com els esdeveniments de la Segona Guerra Mundial demostrarien- la potencial amenaça per a la navegació britànica dels submarins alemanys repostant al llarg de la costa de Galícia.

Els temors de la duquessa respecte l’Alemanya nazi havien anat en augment durant les seves visites a diversos estats d’Europa central al llarg de 1937 i 1938. Entre ells, Àustria, on hi va ser poc abans de l’annexió nazi el març de 1938; i Txecoslovàquia, que va visitar al juliol de 1938. Dos mesos després d’aquesta visita, al setembre de 1938, Neville Chamberlain, primer ministre britànic, i Edouard Daladier, primer ministre francès, van acceptar a Munic la demanda d’Hitler d’ocupar la part de Txecoslovàquia coneguda com els Sudetes. Quan es va signar l’Acord, ella estava de viatge al Canadà i als Estats Units, realitzant una extensa gira, parlant a reunions públiques, com a part d’una campanya de recaptació de fons per a enviar vaixells amb aliments en suport a la República Espanyola.

En aquell moment, el seu suport a la República espanyola i les seves crítiques a la política exterior britànica havien provocat la seva expulsió del Partit Conservador, que governava. Després de l’Acord de Munic, va renunciar al seu escó perquè es convoqués una elecció parcial a la seva circumscripció, a la qual es va presentar com a candidata. El seu únic oponent era del Partit Conservador, perquè tant el Partit Laborista com el Liberal van retirar les seves candidatures i la van secundar. Les seves crítiques a la política exterior de Chamberlain i a l’Acord de No Intervenció que impedia al govern republicà espanyol comprar armes legalment van centrar la seva campanya electoral. Va obtenir el suport de membres prominents del món artístic i literari britànic; entre ells, Gerald Brenan i Sir Peter Chalmers-Mitchell. Tots dos havien estat vivint a Màlaga en esclatar la Guerra Civil. Winston Churchill, un altre oponent de l’Acord de Munic, la trucava regularment, però va evitar asistir als actes de la campanya electoral. La votació es va celebrar el 21 de desembre, després de dos dies de fortes nevades, i el candidat conservador va obtenir una estreta victòria. Això va posar fi a la carrera política de la duquessa, però no a la seva defensa de la República espanyola ni dels drets humans.

Al gener de 1939 va ser una de les signants d’una carta conjunta al diari The Times amb la petició que es permetés al govern republicà comprar armes legalment. Després de la derrota de la República, va visitar els camps del sud de França on estaven confinats centenars de milers de refugiats espanyols. Al maig de 1939, va viatjar també al port francès de Sête per a ser testimoni de la sortida del Sinaia, que el Joint National Committee for Spanish Relief (NJC) havia noliejat per a transportar refugiats republicans a Mèxic.

Després de la Segona Guerra Mundial, va ajudar a establir la British League for European Freedom (Lliga Britànica per a la llibertat d’Europa), que va presidir. La Lliga va fer campanya per a exposar la situació dels drets humans a Europa de l’Est després de caure sota el domini soviètic. Les seves memòries, Working Partnership, es van publicar el 1958, dos anys abans de la seva mort. Potser sorprèn que tingués relativament poc a dir sobre la seva feina en suport de la República espanyola. No obstant això, com Louis Fischer va escriure el 1941,

“[la duquessa d’Atholl] havia anat a Madrid i des d’aquell moment va treballar tan dur per a l’Espanya lleial com qualsevol altre en el regne”.

Men and Politics, pàgina 440.

[Traducció: Núria Noguera]

Foto: Katharine Marjory Stewart-Murray (née Ramsay), Duchess of Atholl by Howard Coster. Half-plate film negative, 1938. © National Portrait Gallery, London NPG x12264. (CC BY-NC-ND 3.0)

Dia internacional de l’accés a la informació

Un any més, l’associació Innovación y Derechos Humanos, membre de la Coalición ProAcceso, hem celebrat el Dia Internacional de l’Accés a la Informació el 28 de setembre.

Durant el V Congrés Internacional de Transparència, ens hem adherit a la Declaració de la UNED dels Consells i Comissionats de la Transparència a Espanya, en la qual es pronuncien en els termes següents:

Reiteramos a los Gobiernos y Autoridades de todos los ámbitos territoriales y niveles de Administración, a los representantes políticos nacionales, autonómicos o locales y a todas las organizaciones políticas, las mismas demandas que planteamos hace justo un año respecto del apoyo intenso y decidido a la política de transparencia y acceso a la información pública.
(…) la demanda de reconocimiento explícito y apoyo intenso a nuestro trabajo y funciones y al fortalecimiento y mejora de
nuestras organizaciones y su dotación de recursos.

A més, hem donat el nostre recolzament a la Declaració de la Coalición ProAcceso, que podeu llegir íntegrament en l’enllaç. En volem destacar el següent:

Des de la Coalició també donem la benvinguda a l’esborrany del IV Plan de Acción de Gobierno Abierto, que es troba obert a consulta pública fins mitjans d’octubre de 2020, i que conté entre els seus compromisos enfortir la Llei estatal de Transparència;

Per tot això, fem una crida al Govern d’Espanya per a que:

  • Reconegui el dret a l’accés a la informació com a dret fonamental, i adopti una llei orgànica de transparència;
  • El dret abasti totes les entitats públiques i privades i tots els poders de l’Estat, incloent els poders legislatiu i judicial; 
  • El dret s’apliqui a tota la informació en mans d’entitats públiques, excepte les que estiguin afectades de manera justificada per un o diversos límits, i s’elimini l’article 18.1 de la llei de Transparència que exclou certa informació a l’abast de la llei;
  • No existeixin altres causes que limitin el dret diferents a les excepcions que assenyalen els estàndards internacionals; per això s’han d’eliminar la Disposició Adicional Primera (punts 2 i 3) i, d’aquesta manera, asegurar que la llei s’apliqui a totes les sol·licituds sobre qualsevol informació o document en mans de qualsevol ens públic; 
  • Elimini el requisit d’identificació per a poder exercir el dret d’accés a la informació. Ha de garantir que sigui un dret a l’abast de totes i tots, senzill d’exercir, sense formalismes burocràtics i on no es requereixi la utilització d’aplicacions informàtiques
  • Els òrgans garants del dret comptin amb les facultats suficients per a supervisar el compliment de les obligacions de transparència i poder sancionar aquelles institucions que no les compleixin. A més, el Consell de Transparència i la resta dels òrgans garants a Espanya han de comptar amb els recursos humans i financers necessaris per dur a terme la seva tasca
  • Es publiqui més informació de forma proactiva, en formats reutilitzables i amb llenguatge senzill, especialment aquella informació que es de major interès públic i ha estat sol·licitada freqüentment per  la ciutadania;
  • Signi i ratifiqui el Conveni del Consell d’Europa sobre Accés als Documents Públics, que entrarà en vigor l’1 de desembre de 2020. 

A Espanya no hi ha un únic “Archivo General de la Guerra Civil” (ni falta que fa) (2a part)

Henar Alonso @henararch – Tècnica Facultativa Superior d’Arxius. Ministeri de Defensa.

Aquest article és la continuació de A Espanya no hi ha un únic “Archivo General de la Guerra Civil” (ni falta que fa)

Els dos principals arxius a què s’ha de recórrer per a qualsevol estudi sobre la Guerra Civil i la represión durant la Dictadura de Franco són el  Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca (CDMH) i l’Archivo General Militar de Ávila (AGMAV). Tanmateix,  no són els únics que contenen fons documentals d’interés per a qui investiga. 

Dins el Sistema Arxivístic de la Defensa, és a dir, els arxius que gestiona aquest Ministeri, tenen una rellevància especial tan l’Archivo General e Histórico de la Defensa com la resta d’arxius històrics i intermedis dels Exércits de Terra i de l’Aire i de la Marina. Entre ells, destaquen especialment els següents:

Archivo General e Histórico de la Defensa (AGHD)

El seu fons principal són els procediments militars sumaríssims del Tribunal Militar Territorial 1º, inventariats ja i disponibles online els llistats d’encausats de l’Exércit de Terra corresponents a les províncies d’Albacete, Alacant, Castelló, Madrid i València. Són una font de primer ordre per a investigar la repressió posterior a la Guerra Civil. 

Els sumaríssims de la resta de Tribunals Militars Territorials (TMTs) es poden trobar mitjançant la Guía para la localización de los procedimientos judiciales incoados por la Justicia Militar a raíz de la Guerra Civil y durante la etapa franquista , tot i que en l’actualitat només estan disponibles els inventaris amb els noms dels encausats dels sumaríssims que es conserven a l’Archivo Intermedio Militar Noroeste, del TMT4, i els corresponents a Catalunya del TMT3. Aquests procediments del TMT1, TMT3 i TMT4 estan integrats en la base de dades d’ihr.world. L’Archivo Histórico del Ejército del Aire també disposa online dels encausats de l’aviació republicana i els expedients de depuració del personal civil al servei de l’aviació militar. 

Archivo General Militar de Guadalajara (AGMG)

Dispos de fons i expedients d’unitats disciplinàries (Expedients dels Batallons Disciplinaris de Soldats Treballadors i de Batallons Disciplinaris de Treballadors Penats), de Presons Militars, i dels Camps de Concentració de Miranda d’Ebre i l’Alcazaba de Zeluán, tal i com pot consultar-se online al seu quadre de classificació. A la base de dades d’ihr.world estan els noms de part dels índexs de l’AGMG de persones integrants dels Batallons Disciplinaris de Treballadors esmentats (en total, 138.000),  inclosos els Penats de la 1ª Agrupació (3.000), els de la Presó Militar de Montjuïc (3.400) i el Camp de Concentració de Zeluán, Marroc (1.000). 

Entre la resta dels Arxius de l’Administració General de l’Estat, que inclou tant els arxius històrics nacionals depenents del Ministeri de Cultura com els arxius històrics dels diferents ministeris, també trobem fons relacionats amb la Guerra Civil i la Dictadura de Franco. Sense voler ser exhaustius, destacarem els següents:

Archivo Histórico Nacional (AHN)

Entre els seus Fons Contemporanis del Poder Judicial inclou documentació sobre els Tribunals Populars i Jurats de Urgencia i de Guàrdia de Madrid, del Govern de la República, que estaven incorporats a la Causa General com a proves de càrrec. Als seus Arxius Personals es troben els d’algunes personalitats rellevants del conflicte armat, com Manuel Azaña, Vicente Rojo, Diego Martínez Barrio, José Giral…

Archivo General de la Administración (AGA)

L’AGA, a Alcalá de Henares, disposa de dos petits però interessants fons de la Junta Delegada de Defensa de Madrid i del Ministeri de Defensa Nacional, junt amb el gran fons composat dels organismes centrales, perifèrics i col·legiats de l’anomenat “Movimiento Nacional”, indispensable per l’estudi social de la posguerra i el franquisme. L’AGA, tot i ser teòricament un arxiu intermedi, que hauria de transferir a l’AHN els seus fons de conservació permanent, conserva una quantitat tan gran de documentació sobre organismes públics durant la Guerra Civil i el franquisme encara sense descriure, que fa impossible fer-ne una valoració més ajustada , encara que val a dir que són especialment rellevantes els fons de l’época de la guerra i posguerra dels Ministeris d’Interior i Afers Exteriors.

Sistema de Archivos del Ministerio del Interior

Tot i com és de complicat accedir-hi , són especialment interessants els fons de la Direcció General de la Guàrdia Civil, Direcció General de Seguretat/Direcció General de la Policia i les Direccions Generals de Presidis/Presons/Institucions Penitenciàries.

Llavors ¿si vull fer una investigació sobre la Guerra Civil he de recórrer tots els arxius? No, si saps què vols fer i on estan les fonts que cal consultar. Per a facilitar aquesta tasca, us oferim una 

Guia ràpida d’accés als fons documentals de la Guerra Civil als arxius espanyols

Vull investigar…

1. Aspectes militars de la GC

Archivo General Militar de Ávila; Archivo General Militar de Segovia (Expedientes personales de oficiales); Archivo General Militar de Guadalajara (Expedientes personales de tropa); Archivo Histórico del Ejército del Aire; Centro Documental de la Memoria Histórica.

2. Repressió posterior a la GC

Centro Documental de la Memoria Histórica; Archivo General e Histórico de la Defensa; Archivo General Militar de Guadalajara; Archivos Militares Intermedios de Ferrol, Barcelona, Sevilla, Valencia, Ceuta, Melilla, Baleares y Canarias; Archivo General e Histórico del Aire; Archivo General de la Administración; Archivo General del Ministerio del Interior.

3. Implicacions socials i/o polítiques de la GC

Centro Documental de la Memoria Histórica; Archivo General de la Administración; Archivo General del Ministerio del Interior.

4. La GC al meu municipi

Archivo General Militar de Ávila; Centro Documental de la Memoria Histórica; Archivos Histórico Provinciales; Archivos Municipales.

5. Històries personals de la GC

Seccions d’Arxius Privats i Familiars i de Col·leccions dels Arxius Històric Nacionals del Ministeri de Cultura (CDMH, AHN, AGA) i del Sistema Arxivístic de la Defensa (AGMAV, AGHD).

I per què no fa falta un “Arxiu General de la Guerra Civil Espanyola”?

Doncs perquè no serviria de res intentar agrupar en un sol macrocentre d’arxiu tots els fons documentals que hem vist que existeixen sobre el assumpte a diversos arxius del pais. Sí convindria, potser, i creem que en aquesta línia haurien d’anar les propostes de modificació de la Llei de Memòria Històrica en aquest sentit, la creació d’un accés web unificat a tots els fons al·ludits. Un veritable Portal de Fonts Documentals de la Guerra Civil i el franquisme, incloent enllaços també a les iniciatives de dades obertes sobre el tema com IHR World, Todos los Nombres o Brunete en la Memoria, i  a fons bibliogràfics i hemeroteques històriques.

No volem acabar aquest article sense fer una breu al·lusió als principals arxius privats, de fundacions, universitats, partits polítics o personals, que també contenen informació rellevante sobre la Guerra Civil i la Dictadura de Franco, la majoria d’ells a disposició del públic. És cert que tenim dubtes seriosos de que s’estigui complint la legalitat vigent en relació a part de la documentació que en alguns casos conserven alguna d’aquestes institucions, però no és aquest el momento i el lloc per a parlar d’aquest espinòs tema…

Foto: Front de Madrid. Servei sanitari a la capital i al Front. El General Miaja amb els Caps de Sanitat Militar visitant l’important donatiu sanitari a l’exércit republicà per Central Sanitària Internacional. Reportajes Gráficos Luis Vidal. València. Biblioteca Nacional de España. Licencia CC-BY-NC-SA

A Espanya no hi ha un únic “Archivo General de la Guerra Civil” (ni falta que fa)

Henar Alonso @henararch – Tècnica Facultativa Superior d’Arxius. Ministeri de Defensa.

Cada vegada són més freqüents les publicacions d’investigadors sobre aspectes concrets de la Guerra Civil i el Franquisme, algunes d’elles, fins i tot, amb una rellevant presència mediàtica, multiplicada per l’efecte de les xarxes socials. La majoria, a més, necessàriament fa referència a fonts documentals originals, i, per tant, o al menys així hauria de ser sempre, citen els arxius on es conserven i on les han consultat.
I aquí és quan els arxivers, algunes vegades, i mitjançant aquestes xarxes socials, ens tirem les mans al cap … Entenem perfectament que aquest tipus de treballs d’investigació no són senzills, porten temps i esforços de persones que, en la majoria dels casos, no perceben cap tipus d’ajuda ni retribució per ells, i de vegades es perd una mica la relació dels documents amb el seu propi context. I és que, en matèria de documents i arxius, el context és molt més important del que sembla.

Com declarem en el títol, al nostre país no hi ha, com a tal, un únic “Arxiu General de la Guerra Civil”, sinó molts fons documentals sobre el tema repartits en molts arxius, tant de caràcter nacional, com regionals, provincials, locals, públics, privats … la gent sol considerar el Centre Documental de la Memòria Històrica de Salamanca com el “Arxiu de la Guerra Civil”, quan la realitat és que aquest centre alberga els fons documentals que durant alguns anys van ser una secció de l’Arxiu Històric Nacional, denominada primer “Secció Guerra Civil” i posteriorment “Arxiu General de la Guerra Civil”. Això va generar la confusió que assenyalem.

El Centre Documental de la Memòria Històrica de Salamanca (CDMH) conserva els fons provinents dels Serveis Documentals de la Presidència de el Govern i de l’Tribunal Especial per a la Repressió de la Maçoneria i el Comunisme d’època franquista, i els incorporats amb posterioritat a 1979, incloent els traslladats des d’altres arxius arran de la promulgació de la Llei de Memòria Històrica de 2007. En el seu arxiu, per tant, es conserva fonamentalment la documentació generada per tres de les Jurisdiccions especials que es van crear durant la Dictadura amb fins repressius:

La Causa General és el nom donat a un extens procediment judicial iniciat el 1940 per a investigar els crims comesos a Espanya entre 1931 i 1939, període a què la Dictadura de Franco es referia com “la dominació roja”. Els 1.953 lligalls de la Causa General es conserven en 4.000 caixes. Són més d’un milió de pàgines digitalitzades i accessibles des de l’enllaç clicant a la icona de la fletxa.

Al costat d’aquests tres grans blocs procedents de les institucions gestores de les confiscacions i recopilacions de documents que el bàndol revoltat va dur a terme durant la Guerra Civil, hi ha un grup de fons d’institucions públiques, tant de l’bàndol republicà com del nacional, als quals se sumen nombrosos arxius privats, personals, familiars i institucionals, així com col·leccions i fonts orals, que han anat incrementant-se amb el temps i nombroses donacions.

Tot això es pot consultar online al seu Quadre de Classificació, que, a més, enllaça amb la seva descripció i digitalització (si existeix) al Portal d’Arxius Espanyols, amb la particularitat que la Causa General encara es consulta en aquesta web com a dependent de l’Arxiu històric Nacional, encara que físicament la documentació ja està al Centre Documental de la Memòria Històrica. També és interessant consultar els microllocs web de les bases de dades de l’CDMH, on es troba informació sobre Víctimes de la Guerra Civil i Represaliats de l’franquisme, Militars i membres de forces d’ordre públic republicanes, Morts i desapareguts de l’Exèrcit de Terra de la República o Deportats en camps de concentració nazis. Podem concloure, per tant, que el CDMH és l’arxiu, més que de la “Guerra Civil”, de la repressió posterior.

Si hi ha res que pugui semblar-se més a un “Arxiu de la Guerra Civil Espanyola” és l’Arxiu General Militar de Àvila (AGMAV), un dels quatre arxius històrics de l’Exèrcit de Terra. I ho és perquè és allà on es conserva la documentació de caràcter militar de l’conflicte armat, tant de el govern de la República com dels sublevats. Conserva informació sobre les seves unitats militars, l’evolució de les operacions bèl·liques, els serveis d’informació militar, mapes, plànols i fotografies de la contesa i també expedients personals dels que es van allistar en el bàndol revoltat mitjançant els Comandaments de Milícies. Els seus fons procedeixen, en part, dels que va gestionar des del final de la guerra el Servei Històric Militar de el Ministeri de Defensa. Ja al juliol de 1939, el general Franco havia donat ordre a totes les seves unitats de recollir la documentació de caràcter militar, tant la pròpia com la confiscada a l’Exèrcit Republicà, per formar amb ella l’Arxiu de la Guerra d’Alliberament.

Al costat d’aquest primer bloc de documentació, l’arxiu avilès conserva els expedients personals dels voluntaris allistats a les Milícies Nacionals, incloent els de la Divisió Espanyola de Voluntaris o Divisió Blava (creada el 1941 per donar suport a l’exèrcit nazi contra la Unió Soviètica); la documentació dels extints Ministeri de l’Exèrcit, Capitanies Generals de Regions Militars i Governs Militars; i documentació d’establiments militars, com ara Hospitals, Acadèmies i Fàbriques d’Armes. Completa els seus fons amb arxius privats i familiars i col·leccions. El seu quadre de classificació es pot consultar en línia, i també la seva història i organització.

Si bé aquests són els dos principals arxius als quals cal recórrer per a qualsevol estudi sobre la Guerra Civil i la repressió durant la dictadura de Franco, no són els únics que contenen fons documentals d’interès per als investigadors. A d’altres ens referirem en una propera entrada en aquest mateix web.

A ESPANYA NO HI HA UN ÚNIC “ARCHIVO GENERAL DE LA GUERRA CIVIL” (NI FALTA QUE FA) (2A PART)

Fotos: Salamanca (actual edifici del Centre Documental de la Memòria Històrica), novembre 1937. Exposició del Document Nacional. 1er Any Triunfal. FOTO DESLESPRO. Biblioteca Nacional de España. Licencia CC-BY-NC-SA

Expedició a Anglaterra: nens i nenes bascos a Gran Bretanya

La Guerra Civil va alterar per sempre la vida de tota una generació de nens i nenes. Molts infants es van veure forçats a l’exili, de manera temporal o permanent. Gairebé 4.000 nens i nenes bascos es van convertir en refugiats a Gran Bretanya. Per commemorar l’aniversari de la seva partida el divendres 21 de maig de 1937, relatem la seva experiència.

Aquell dia l’Habana va salpar des de Santurce, 14 km a nord de Bilbao, transportant cap a un futur incert a 3.826 infants refugiats que escapaven de l’assalt de les forces de Franco a la ciutat. En aquest vaixell de vapor, noliejat pel govern basc, els acompanyaven 120 senyoretes, 80 docents, 16 sacerdots i 2 metges. El vaixell, construït per transportar només 800 passatgers, va tenir un viatge difícil al trobar tempesta al Golf de Biscaia, fet que va fer que arribessin a Southampton el matí de diumenge 23 de maig. Després del desembarcament, una flota d’autobusos municipals va portar als infants a un campament situat a North Stoneham, preparat precipitadament per a ells als afores de Southampton. [Veure reportatge de 1937 amb imatges de la seva arribada a Anglaterra]

Quan el fallit cop militar de juliol de 1936 va donar pas a la Guerra Civil, el govern britànic, dominat pels conservadors, va adoptar una política de “no intervenció”. No obstant això, en qüestió de dies es van crear per tota la Gran Bretanya grups locals de suport al govern republicà en la seva lluita contra la rebel·lió militar. A la tardor, els representants d’aquests grups van constituir el National Joint Committee for Spanish Relief (Comitè britànic d’ajuda a Espanya).

A l’arribar la primavera de 1937, el suport a la República es va centrar en la difícil situació del País Basc, bloquejat per l’armada de Franco i amenaçat per l’avanç de l’exèrcit insurgent. La premsa britànica va informar àmpliament de la destrucció de Guernica el 26 d’abril per la Legió Còndor alemanya. Ho va fer especialment George Steer, corresponsal de “The Times”, que va visitar la ciutat hores després del bombardeig. [Llegeix l’article original de Steer].

Fins i tot abans de la destrucció de Guernica ja es temia per la població civil de Bilbao: la ciutat, que albergava a uns 100.000 refugiats, estava sent bombardejada diàriament. Des de principis d’abril, es van fer plans per evacuar part de les dones i infants. Es van rebre ofertes per acceptar refugiats des de diversos països com França i la Unió Soviètica. A Gran Bretanya, els principals membres de Comitè britànic d’ajuda a Espanya van crear separadament un Comitè per als Nens Bascos (Basque Children’s Committee), presidit per la Duquessa d’Atholl, diputada del partit conservador, per organitzar l’evacuació de part dels nens i nenes. Leah Manning, exdiputada laborista, va ser enviada a Bilbao per organitzar-ho a l’abril, i a principis de maig la van seguir dos metges i dues infermeres de parla hispana. Es va convidar a les famílies a sol·licitar la inclusió dels seus fills. En plena crisi de maig de 1937, va ser una decisió angoixant d’importants conseqüències: en alguns casos, els infants que van marxar no van tornar a veure els seus pares durant anys i alguns els van veure llavors per última vegada.

El govern britànic va acceptar a contracor l’arribada de 2.000 nens i nenes d’entre sis i dotze anys, amb la condició que no s’utilitzessin diners públics en ells, i entenent que la seva estada es limitaria a uns pocs mesos. Aviat hi va haver més de 2.000 peticions a Bilbao i la Duquessa d’Atholl va persuadir al govern perquè augmentés el nombre d’acceptats a 4.000. Ressaltant l’amenaça que els soldats de Franco suposaven per a les adolescents, va aconseguir que el govern augmentés l’edat dels refugiats fins a setze anys, i que hi hagués major proporció femenina entre els grans. Després de la recerca desesperada d’un lloc per albergar-los, es va rebre l’oferta de tres terrenys que abastaven 12 hectàrees a North Stoneham, prop de Southampton. Els voluntaris van treballar precipitadament per erigir carpes i construir les instal·lacions necessàries, inclosos els subministraments de gas i aigua. El Ministeri de Guerra va proporcionar les carpes i les cuines de campanya, i va cobrar pel seu lloguer.

Les dificultats inicials a les quals es van enfrontar els nens a North Stoneham centren els relats de la vida allà: l’estrany menjar, l’idioma, la vida en tendes de campanya i les fortes pluges que van inundar el campament als pocs dies de la seva arribada. També són indicatius dels traumes que l’experiència de guerra havia causat als infants (molts, per exemple, van córrer a amagar-se quan un petit avió va sobrevolar el campament per fotografiar-lo). La caiguda de Bilbao davant les forces insurgents el 19 de juny va causar commoció perquè nens i nenes van témer per les seves famílies: diversos centenars es van escapar del campament aquell dia.

North Stoneham era un camp temporal. Aviat es va arribar a acords per dispersar grups d’infants per tot el país. 1.200 van ser allotjats en comunitats dirigides per l’Església Catòlica. La resta va ser traslladat a uns 70 llars (coneguts com “colònies”) gestionats per grups de la comunitat local, després de convidar als nens i nenes a optar entre llocs dels que sovint no sabien res. Inevitablement, hi havia grans diferències entre les colònies, segons els recursos de cada comunitat d’acollida. Algunes colònies van ser clarament inadequades, el Comitè per als Nens Bascos les va tancar, i els infants van ser transferits a altres.

No tothom veia els nens i nenes refugiats amb bons ulls. Els partidaris de Franco argumentaven que permetre l’estada d’infants refugiats a Gran Bretanya era una forma de suport a la República. Es va crear el grup Amics de l’Espanya Nacionalista, que va comptar entre els seus membres amb diversos parlamentaris conservadors per pressionar per la seva repatriació. Els diaris de dretes van afirmar que els nens eren comunistes, violents i rebels: fins i tot un editorial del Daily Mail els va descriure com “petits desgraciats potencialment assassins”. A l’estiu de 1937, alguns nois de dues de les colònies van estar involucrats en molèsties a residents locals, el que va proporcionar més munició. Després de la caiguda de Bilbao, l’Església Catòlica, que havia donat suport a l’evacuació, es va unir a la campanya per retornar als nens i nenes ràpidament.

En qualsevol cas, la majoria de les colònies va aconseguir establir vincles amb les comunitats locals. Els equips de futbol dels nois de les colònies van jugar partits contra equips locals, i algunes colònies van organitzar concerts amb cançons i balls bascos per recaptar fons. Va haver-hi grans diferències entre l’experiència d’uns infants i altres. Algunes colònies van rebre més suport de la comunitat local i altres menys. Dues de les més destacades van ser la de Cambridge i la de Caerleon, a sud de Gal·les.

Els 29 infants de Cambridge eren orfes de famílies de milicians socialistes. All principi van viure en una rectoria de grans dimensions fora de la ciutat, més tard es van mudar a una gran casa a prop de l’estació de ferrocarril (on una placa blava segueix recordant-los). Van rebre classes del personal de la Universitat de Cambridge i a l’estiu de 1937 van passar un mes a la costa de Norfolk com a convidats dels pares de John Cornford, que havia mort com a membre de les Brigades Internacionals. La seva mestra de música, Rosita Bal, havia estudiat amb Manuel de Falla, i els infants van interpretar cançons i balls bascos durant concerts a Londres i en altres llocs.

La colònia de Caerleon es va beneficiar dels estrets vincles entre Biscaia i el sud de Gal·les, desenvolupats al segle XIX al ritme de la industrialització de les dues zones (el mineral de ferro de Biscaia s’exportava al sud de Gal·les i els vaixells tornaven carregats de carbó gal·lès per al seu ús en les acereries basques). La Federació de Miners del Sud de Gal·les va donar suport financerament a la colònia de Caerleon, al costat de membres de les esglésies metodista i baptista locals i la petita comunitat espanyola de Cardiff. Els nens i nenes van rebre ensenyament tant en espanyol com en anglès, també van crear el seu propi diari (Cambria House Journal) i van donar concerts a ciutats del sud de Gal·les. A l’estiu de 1938, les famílies dels miners locals els van convidar a passar amb ells una setmana de vacances. El seu equip de futbol es va guanyar una reputació com “els nois bascos” i “els invencibles”. L’edifici que albergava la colònia els recorda també amb una placa blava.

El retorn dels nens a Espanya sovint va ser un procés complicat. En alguns casos, un o els dos pares havien mort o estaven a camps de refugiats a Catalunya o França. Les cartes dels pares demanant als infants que tornessin es van escriure en alguns casos clarament sota la pressió de les autoritats franquistes. Poc a poc, però, la majoria dels nens es van reunir amb les seves famílies, encara que això es va fer més difícil després de l’esclat de la Segona Guerra Mundial al setembre de 1939. Finalment, van romandre a Gran Bretanya uns 400 nens, ja fos perquè no tenien famílies a les que tornar o perquè a l’arribar als 16 anys van decidir quedar-se. El 1945 només quedava una de les colònies, a Carshalton (Surrey), i es va tancar poc després. Tot i que el Comitè per als Nens Bascos finalment es va dissoldre el 1951, els descendents dels que van romandre van crear el 2002 l’Associació per als nens bascos britànics [BCA’37: The Association for the UK Basque Children].

[Traducció: Lara Regojo]

Foto: Infants bascos a Stoneham, prop de Southampton (Anglaterra). Biblioteca Nacional d’Espanya. Llicència CC-BY-NC-SA